La Jornada de Filosofía reunió a docentes y estudiantes para pensar los desafíos de la sociedad actual. Inspirado en el llamado a la paz del papa León XIV, el encuentro propuso reflexionar sobre el ejercicio del poder, el valor de la palabra y la búsqueda del bien común.
La Escuela Universitaria de Teología y Filosofía de la UCASAL llevó adelante este 14 de octubre la Jornada de Filosofía «Poder, lenguaje y paz», un espacio de encuentro y reflexión académica que reunió a profesores y estudiantes para abordar, desde distintas perspectivas, cuestiones que atraviesan la realidad social y política de nuestro tiempo.
El Dr. Maximiliano Llanes, Jefe de la carrera de Filosofía de UCASAL, explicó que la elección de la temática surgió a partir de una palabra que el papa León XIV ha destacado desde el inicio de su pontificado: la paz.
«Habíamos pensado en la palabra paz, que es una palabra que ha subrayado mucho el actual Papa desde el comienzo de su pontificado. En nuestra reunión de comienzos de año con los profesores dialogamos acerca de cómo podíamos acompañar desde la filosofía esta palabra», señaló. De ese intercambio surgió la propuesta de incorporar otras dos dimensiones fundamentales: el poder y el lenguaje, entendidos como realidades que influyen directamente en la manera en que las personas se relacionan y construyen la convivencia.
El poder entendido como servicio
Uno de los interrogantes que atravesó la jornada fue cómo pueden vincularse dos conceptos que, a primera vista, parecen contrapuestos: el poder y la paz.
Para el Dr. Llanes, la respuesta está en comprender que el poder no debe ser un fin en sí mismo, sino una herramienta al servicio de las personas.
«Creemos que se puede hacer a través de entender el poder como un servicio, como una posibilidad para el bien común. Que no sea un fin en sí mismo, sino un medio para el desarrollo humano, para la protección de derechos y para el acceso a derechos de quienes no los tienen», expresó.
En ese sentido, destacó que el poder es una realidad propia de la vida humana y social, pero que necesita estar orientado hacia un propósito que trascienda los intereses individuales.
Una jornada para pensar y compartir conocimientos
Durante el encuentro se desarrollaron exposiciones sobre el poder digital y las virtudes humanas, la fragilidad de la vida, el pensamiento político de Aristóteles, los discursos de paz y de guerra, la ciudadanía latinoamericana, la justicia y el bien común.
Entre los expositores participaron los docentes José Marcelo Vera, Mercedes Miralpeix, Enrique Rojas, Valentina Odilla Farina, Carlos Solano, Lautaro Encina y Miguel Vidaurre.
También presentaron sus trabajos los estudiantes Rocío Medina, Gael López, Martín Figueroa, Franco Cuesta y Clara Magioncalda, quienes aportaron sus propias reflexiones a los temas propuestos.
Llanes destacó que la convocatoria estuvo abierta a toda la comunidad académica y que uno de los principales objetivos de estas jornadas es fortalecer la formación investigativa de profesores y estudiantes.
«Lo que está detrás de esta convocatoria es desarrollar la capacidad investigativa de profesores y estudiantes, que produzcan conocimiento, que los invita a reflexionar y expongan sus ideas», explicó. Asimismo, valoró la posibilidad de compartir los trabajos con otros, escuchar preguntas y abrirse al diálogo como parte fundamental del aprendizaje y de la construcción del conocimiento.
«Un objetivo central que tenemos en este tiempo en Filosofía, es el desarrollo investigativo y académico, la producción de reflexión filosófica, y creemos que estas jornadas son un instrumento privilegiado para ello», afirmó.
La jornada incluyó también la celebración de la Santa Misa en la Capilla de la Santísima Trinidad del campus universitario, en el marco de las actividades en honor a Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia y patrona de UCASAL.
Con esta propuesta, la Universidad reafirmó la importancia de generar espacios donde la filosofía no quede limitada al ámbito teórico, sino que permita pensar los problemas de la sociedad, intercambiar miradas y contribuir a una cultura de paz desde el diálogo, la justicia y el bien común.
