Autoridades presentes,

queridos hermanos y amigos:

 

El inicio del ciclo lectivo en nuestra Universidad Católica de Salta, adquiere este año una fuerza especial con el comienzo del servicio rectoral del Dr. Federico Colombo Speroni y estos dos acontecimientos convierten a este momento en una oportunidad especial para sumergirnos en lo profundo de la identidad de nuestra institución y beber en esa fuente, el agua que nos renueva y alimenta y nos permite refrescar nuestra respuesta y nuestro compromiso frente a Dios, frente a la comunidad universitaria y frente a la  provincia y a nuestra patria en diversos lugares a los que llega el servicio de esta Universidad.

 

                La Universidad Católica de Salta es el fruto maduro de un gran deseo. De un deseo que, como sed, fue creciendo en el corazón de Mons. Roberto J. Tavella y de muchos salteños que vieron la oportunidad de potenciar el servicio de una educación que contribuyera a un crecimiento de la calidad de vida de toda la provincia, formando personas, cristianos, ciudadanos, profesionales, en una perspectiva humanista e integral.

 

Han pasado 63 años de aquel 19 de marzo, fecha en la que Mons. Tavella firmó el Decreto de creación de la Universidad y en esta hora estamos llamados a renovar el deseo, a renovar el compromiso, a volver a decir: ¡Aquí estoy! ¡Aquí estamos!

 

Nos une a nuestros padres fundadores la actitud expresada en el lema que nos acompañó y debe acompañarnos como la urdimbre del tejido de nuestra historia: ¡Nihil intentatum! Este lema, ha sido tomado de lo escrito por el P. Teilhard de Chardin en su libro “El medio divino”. Este sabio de nuestro siglo, dotado de un sentido místico de la creación y de la historia, traducía esta expresión latina así: “Intentarlo todo por Cristo! ¡Esperarlo todo por Cristo!”. Se trata de cultivar la actitud cristiana de contribuir al desarrollo de toda la creación hacia su plenitud.

 

No se trata de perder la identidad propia de la Universidad como fuente creativa del conocimiento. Se trata de descubrir que, en Cristo-Sabiduría, está al mismo tiempo lo más propio de nuestra fe y lo más universal de la inteligencia humana, y por ello, la sabiduría, así entendida, es el lugar natural de encuentro y diálogo con todas las culturas y todas las formas de pensamiento, de conocimiento.

 

La historia de nuestra Universidad acredita que esa fue la vida de las más de seis décadas de recorrido. Hoy se nos pide a nosotros, a ustedes, queridos miembros de esta Comunidad, que no bajen los brazos. La partida a la Casa del Padre del Dr. Javier Binda nos compromete en esa dinámica y en esa dirección. Su vida en nuestra Universidad se parece a una flecha lanzada que se fue acelerando conforme se acercaba al centro, a la meta. Que nos inspire su amor a esta casa, a su servicio educativo y su búsqueda incansable de nuevos caminos para crecer con su facultad de Veterinaria y con el todo de nuestra Universidad. Como lo fue él, como lo fueron tantos otros que nos precedieron, como lo fueron los señores rectores que hoy nos acompañan y tantos otros directivos y miembros del personal de esta querida Universidad. Inspirados en ellos, el ¡Aquí estoy! lleva dentro el compromiso de hacer nuestro el ¡“nihil intentatum”!

 

 

 

I

            Recordemos que la misión misma por la que la universidad nació en el seno de la Iglesia católica es ser un «centro incomparable de creatividad y de irradiación del saber para el bien de la humanidad»[1] en el que «el esfuerzo conjunto de la inteligencia y de la fe permita a los hombres alcanzar la medida plena de su humanidad»[2]. Por ello, asumiendo el presente comprometámonos a:

Intentarlo todo, desde cada uno de nosotros, para crecer en la calidad académica de cada una de nuestras facultades y escuelas. El ambiente universitario no se consigue con la repetición que es fruto de un estancamiento o de la pereza intelectual. El horizonte del crecimiento que desafía la calidad académica, es infinito. Al mismo tiempo, la organización de las mismas unidades educativas, debe impulsar, con su dinámica, dicho crecimiento. Se nos ha entregado un don, hagámoslo crecer cada día como don de nosotros mismos para nuestros alumnos y para toda la comunidad salteña y argentina.

En segundo lugar, debemos intentarlo todo para crecer en el ámbito de la investigación. La creatividad es propia de la Universidad. Se ha crecido sustancialmente en esta dimensión de la vida universitaria, y por ello me permito felicitarlos y agradecerles. No se detengan. En la vida del conocimiento y de la investigación, detenerse es retroceder. Por otra parte, las necesidades que se detectan en nuestra región y en el país son cada día más desafiantes. Se trata de desafíos que deben provocar nuestra creatividad, nuestro compromiso con la investigación, con nuestro trabajo en equipo, con nuestra apertura mental para no dejar de buscar, con la humildad necesaria para intercambiar conocimientos con otras Universidad y centros del saber. Es muy alentador contar con la presencia y el saludo de las autoridades de la Universidad Nacional de Salta que reconoce en el Sr. Colombo Speroni, a un egresado de sus claustros.

En el ámbito de la extensión universitaria debemos seguir intentándolo todo para que el estilo de vida de nuestra Universidad tenga tal grado de inserción comunitaria que cualquier salteño, aún no siendo parte de nuestra Universidad, pueda sentirla suya, pueda sentirse orgulloso de nosotros. No nos podemos permitir menospreciar el desafío de crecer para servicio de toda la humanidad, en particular, de las comunidades en las que estamos insertos. Pretender crecer personalmente desinteresándonos de los otros es un contrasentido. Creceríamos como individuos, pero no como personas. La dimensión relacional es inherente a la esencia del ser personal y la Universidad es el espacio para crecer con la conciencia de que, cuanto más se nos ha dado más debemos dar… Que podamos transmitir a nuestros alumnos un estilo de servicio que sea el distintivo que nos caracterice.

 

II

Estos desafíos del mundo académico se potencian y enriquecen con el don de la fe. Ella nos permite encontrar a Cristo, aquél por quien fueron hechas todas las cosas como clave de bóveda para entender la realidad, la realidad que es objeto de nuestros estudios, de nuestra ciencia y la realidad de nuestras personas, de nuestros vínculos, de nuestros compromisos. No tengan miedo, la fe no mutila el ansia de saber, al contrario, potencia el deseo de llegar a la luz. Galileo Galilei, Pascal, Descartes, los esposos Curie y tantos otros, supieron y saben transitar el camino de la ciencia sin renegar de su fe y alcanzaron un crecimiento en su persona abrazando con entusiasmo la ciencia. Que nuestra Universidad sea un espacio en el que se sientan en casa todos los que quieran conocer para servir.

Quiera el Señor que todo este espíritu podamos compartirlo con nuestros alumnos; que nuestra competencia académica y, sobre todo, nuestro testimonio personal y comunitario, provoquen en ellos un espíritu nuevo, capaz de gratitud, fraterno, respetuoso de los demás, honesto y honrado, comprometido con el servicio a los demás, que mira siempre más allá a la hora de entregarse sin mezquindades, dispuesto siempre a ir más allá, a intentarlo todo, con los demás, sin egoísmos.

Transmitámosle el valor del esfuerzo constante, que da valor al estudio, a la investigación, al trabajo. Mostrémosle que la búsqueda de la verdad nos consigue el “Gaudium de Veritate” agustiniano, que colma el corazón y la vida y da plenitud y capacidad de entrega.

Por último, permítanme dirigirme al Señor Rector, el Doctor Federico Colombo Speroni. Muchas gracias por haber aceptado tu designación. Te deseo que puedas, con el equipo de tus colaboradores, en este tiempo que inicias, desarrollar todo lo que tu corazón anhela al servicio de esta Universidad que quieres y que tu mente pueda compartir todo lo que sabes, intuyes y proyectas. Que tus colaboradores más cercanos y todos los que forman esta comunidad te acompañen. Que Dios te bendiga a ti y a tu familia que hoy te acompaña. Destacamos la presencia de tu esposa y de tu hijo; de tu padre, que fue Decano de la Facultad de Arquitectura, de tu madre y de tus hermanos. Que puedas crecer en felicidad. Has comenzado con dificultades serias, no temas, son las que templan los cimientos. Te protegerán todos los días, el Señor del Milagro, su Madre, la Virgen, San José y Santa Teresa. Adelante, Dr. Federico. Camina tranquilo.

Mario Cargnello

                                                                                                                              Arzobispo de Salta

 

 

[1] S. Juan Pablo II, Const. ap. Ex Corde Eclesiae, 1.

[2] Ibid., 5.

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