25 de Marzo: Día del Niño por Nacer

El 25 de marzo nuestro país celebra el Día del Niño por Nacer; fecha especialmente instituida para conmemorar la vida desde la concepción en el vientre materno y hasta la muerte natural.

En el marco de nuestra identidad institucional universitaria, esta ocasión adquiere especial significancia en virtud de ciertos hechos relevantes:

1ro).- Se recuerda la Anunciación del Señor, solemnidad cristiana del misterio de la Encarnación de Jesús en el seno de María. Es decir, el día en que Jesús -el Hijo de Dios- asumió nuestra humanidad.

2do).- Parece oportuno considerar que en 2.025 conmemoró 30 años de la Encíclica Evangelium Vitae. Documento donde San Juan Pablo II pone de relieve “el eclipse del sentido de Dios y del hombre, con todas sus múltiples y funestas consecuencias para la vida”.

3ro).- Este año 2.026 trae consigo el décimo aniversario de la Exhortación Apostólica “Amoris Laetitia” del Papa Francisco, quien alienta en “cercanía allí donde la vida familiar no se realiza perfectamente o no se desarrolla con paz y gozo”.

En el orden normativo, la carta magna garantiza el derecho a la vida otorgando jerarquía constitucional a los tratados internacionales que la protegen (Art. 75, inc. 22). Por su parte, nuestra constitución provincial lo reconoce y garantiza como derecho fundamental (Art. 17).

Téngase en cuenta, que el atributo “fundamental” implica que su fuente última no radica en la voluntad humana. La vida constituye un bien, anterior y superior a cualquier ordenamiento jurídico positivo, que encuentra su raíz en la dignidad intrínseca y constitutiva de toda persona.

El Instituto de la Familia y la Vida “Juan Pablo II” reafirma el compromiso indeclinable con la promoción, defensa y tutela integral de toda vida humana, no siendo ella objeto disponible ni susceptible de graduación. Su valor sagrado exige reconocimiento, respeto y protección efectiva en todas sus etapas; especialmente, en aquellas donde la vulnerabilidad es latente.

Este día se presenta, también, como ocasión de volver la mirada hacia la familia en cuanto lugar primario de “humanización” de la persona, la sociedad, y primera estructura fundamental a favor de la “ecología humana”.

Necesitamos una sociedad a medida de la familia; porque ella es insustituible en su función natural de recibir, acoger y cuidar la vida a lo largo de todo el ciclo vital. Únicamente en ese núcleo social íntimo, es donde puede comprenderse el sentido sublime del amor y el valor incomparable de cada quien.

Invitamos a los distintos actores sociales a trabajar en conjunto para revertir la realidad que nos interpela.
Bregar por una sociedad justa, inspirada en la “cultura del cuidado” cuya base sea el crecimiento de la natalidad, el respeto por la enfermedad, la gratitud hacia las generaciones mayores y el impulso a los jóvenes, testimonio y reflejo de a quienes nos corresponde la responsabilidad de sembrar un mejor presente.

Trabajemos en conjunto por una sociedad menos envejecida, más compresiva y habitable; generadora de vida, sanadora de soledad y creadora de oportunidades para el crecimiento y desarrollo de la vocación personal y comunitaria que nos vuelve mejores ciudadanos.

Allí, donde nuestra mirada pueda encontrarse en los demás; en cuanto sostén y fuerza de aquellos que están por llegar.

¡Feliz Día del Niño por Nacer!

Instituto de la Familia y la Vida “Juan Pablo II”
Universidad Católica de Salta
Marzo 2026

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