“El Señor es el refugio del pobre” es el título del Mensaje para la X Jornada Mundial de los Pobres del Papa León XIV para este mes de noviembre. Así, el Pontífice dedica su intención de oración del mes al “buen uso de la riqueza”.

A través de la Red Mundial de Oración del Papa —con la campaña Reza con el Papa—, el Santo Padre invita a los fieles y a las personas de buena voluntad a rezar para recordar y profundizar en que “compartiendo construimos futuro”.

En su oración, el Papa se dirige al “Señor de la vida” y reconoce que “todo lo que tenemos viene de Ti”: la tierra fértil, los talentos recibidos y el esfuerzo de quienes nos precedieron. “Nada es solo nuestro, todo es don compartido”, afirma en su plegaria. El Pontífice admite que la riqueza, “deseada o alcanzada”, puede endurecer el corazón y hacernos olvidar a los más frágiles, y pide perdón “por acumular en lugar de compartir, por usar los bienes como poder y no como servicio”. Frente a ello, recuerda que la verdadera riqueza “no está en lo que guardamos, sino en lo que entregamos con amor”, y ruega al Espíritu Santo aprender a usar el dinero, el tiempo, los talentos y las oportunidades como “instrumentos de fraternidad”, de modo que cada decisión económica, familiar o comunitaria nazca de un “corazón libre”. La plegaria concluye pidiendo ser testigos de “una riqueza convertida en servicio y misericordia”, signo del Reino de justicia y paz.

 

Una riqueza cada vez más concentrada

La intención de oración del Papa responde a una realidad que se relaciona con la actualidad que se vive. La riqueza financiera de los hogares alcanzó en 2025 un récord de 268,4 billones de euros, un 8,6 % más que el año anterior, según el Global Wealth Report 2026 de Allianz. Aún así, la riqueza no llega a todos: en los países analizados, el 10 % más rico de la población posee el 85,4 % de los activos financieros netos, mientras que la mitad inferior, casi 3.000 millones de personas, prácticamente no posee nada.

Mientras tanto, las personas con más riquezas siguen creciendo. Según el Global Wealth Report 2026 de UBS, 2025 dejó casi un millón de nuevos millonarios en dólares, más de 2.600 al día, y desde 2020 la riqueza media se aleja cada vez más de la mediana, es decir, de la de una persona típica. Las ganancias, por tanto, se reparten de forma desigual: la riqueza de los más ricos crece más rápido que la de una persona típica.

 

El mensaje de León XIV en la X Jornada Mundial de los Pobres

León XIV ya alertó de esta paradoja en su primera exhortación apostólica, Dilexi te (4 de octubre de 2025): en un mundo donde los pobres son cada vez más numerosos, señala el Papa, también crecen “algunas élites de ricos, que viven en una burbuja muy confortable y lujosa” (n. 11). Y advierte de que esto alimenta una cultura del descarte que tolera con indiferencia que millones de personas vivan en condiciones indignas.

El mismo mensaje atraviesa el Mensaje para la X Jornada Mundial de los Pobres, que se celebra el 15 de noviembre de 2026 bajo el lema “El Señor es el refugio del pobre”. En él, el Papa contrapone la obsesión de quienes acumulan riquezas sólo para sí con la obstinación de Dios, que abre el corazón y acoge, y propone un examen de conciencia que incluye una pregunta incómoda: “¿Tenemos conciencia de nuestra pobreza y la preferimos a la riqueza injusta? ¿Llegamos hasta donde se encuentran los pobres, experimentando su marginalidad? ¿Escuchamos sus pensamientos y compartimos sus esperanzas?”.

En mayo de 2021 el Papa Francisco dedicó la intención de oración por “El mundo de las finanzas”, pidiendo rezar para que los responsables del mundo financiero colaboren con los gobiernos, a fin de regular los mercados financieros para proteger a los ciudadanos de su peligro.

 

Del don al servicio

El Padre Cristóbal Fones, SJ, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, expresa en esta ocasión que “es importante hacer introspección, primeramente agradeciendo todo lo recibido como don y sabiendo que, como todo don, Cristo nos pide ponerlo al servicio de los demás. Esto nos toca a todos, sin distinción”.

Desde la Red Mundial de Oración del Papa se subraya que esta intención de oración no es solo una invitación a rezar, sino también a dejarnos transformar, y se propone traducir la oración en cinco acciones y gestos concretos: (a) reconocer que todo es don y agradecer; (b) compartir lo que somos y tenemos con generosidad, dando y dándose; (c) gastar con conciencia, discerniendo; (d) poner los talentos al servicio del bien común; y (e) vivir con sobriedad evangélica, es decir, con sencillez.

 

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